Dentro de la variedad de biocombustibles existentes el etanol es actualmente el de mayor consumo. El etanol se mezcla de una manera sencilla con la gasolina refinada, reduce la cantidad de combustible fósil requerido e incrementa el octanaje. Adicionalmente oxigena el combustible para una combustión más completa reduciendo emisiones. En 2007 la producción mundial de etanol alcanzó los 13 mil millones de galones, siendo Estados Unidos y Brasil los principales productores y consumidores.
En Estados Unidos, la reciente ley “The Energy Independence and Security Act of 2007” amplía los alcances de la ¨Renewable Fuel Standard¨ creando una demanda de 36 mil millones de galones de biocombustibles a ser usados anualmente para el año 2022. Del volumen anterior, se estima que 19 mil millones de galones provendrán de nuevas tecnologías.
En México, la “Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos” contempla la posibilidad de añadir etanol a la gasolina en sustitución del MTBE. Esto generaría una demanda nacional de hasta 700 millones de galones de este biocombustible.
Los biocombustibles se producen a partir de diversos tipos de biomasa y representan una alternativa a los combustibles fósiles. En la actualidad la producción sigue siendo limitada y en muchos casos, su costo de producción continúa siendo elevado.
Algunos de los biocombustibles más utilizados son: etanol (alcohol etílico), butanol, biodiesel e hidrógeno. Sin embargo, será necesario mejorar las tecnologías existentes y desarrollar nuevas para asegurar la sustentabilidad de estos biocombustibles como fuentes de energía alternativa.
Existen diversos métodos tradicionales para producir etanol a partir de maíz, caña de azúcar, frijol de soya, sorgo, remolacha y otros. En todos los casos, es necesaria la siembra, el cultivo, la cosecha y el transporte para finalmente procesar y destilar.
Diversas empresas están desarrollando mecanismos para producir etanol a partir de celulosa, sin embargo su producción es muy limitada y costosa por el momento. La celulosa se encuentra disponible en grandes cantidades a partir del maíz, de la caña de azúcar, de los pastos altos, del bagazo y muchas otras fuentes. Existen investigaciones en curso para mejorar la productividad y los costos de producción de etanol a gran escala a partir de este insumo. No obstante, aún si se logran vencer estas barreras, la cosecha y el transporte consumirán grandes cantidades de combustible y energía, reduciendo considerablemente la eficiencia del proceso en su conjunto.
Aún cuando la tecnología para producir etanol a partir de métodos tradicionales mejore sus eficiencias, el volumen de producción será insuficiente y se requiere de nuevas tecnologías para responder a esta creciente demanda. |