Los combustibles fósiles generan más del 80% de la energía del mundo y satisfacen el 95% de las necesidades mundiales de combustible para el transporte. Durante los últimos 100 años, el petróleo se ha encontrado de forma abundante y ha constituido una fuente económica de energía. Sin embargo, en la actualidad, esta situación ha cambiado.

En 2006, en los Estados Unidos solamente, se consumieron cerca de 150 mil millones de galones de gasolina, lo que representa un mercado valuado en más de $300 mil millones de dólares y el 25% del mercado mundial de combustibles para el transporte. Por su parte, en México se consumen aproximadamente 11 mil millones de galones de gasolina al año.

Existen importantes retos derivados de la utilización de combustibles fósiles en el futuro entre los cuales destacan:

Primero, aún cuando las reservas petroleras pueden continuar abasteciendo los mercados durante las próximas dos ó tres décadas, la mayoría de los expertos coinciden en que de continuar la extracción al ritmo actual, acabaremos con las reservas de petróleo para mediados del presente siglo.

Segundo, el precio del petróleo ha aumentado de manera dramática, debido principalmente a la creciente demanda de Estados Unidos, Europa, China e India; además del agotamiento de las reservas mundiales y a los crecientes costos de extracción.

Tercero, la utilización de combustibles fósiles en automóviles y vehículos de transporte libera una gran cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera, siendo este gas el principal causante del calentamiento global.

Cuarto, el hecho de que la mayoría de las reservas petroleras probadas se encuentre concentrada en 15 países representa un reto geopolítico ya que dos tercios de dichas reservas se encuentran en el Medio Oriente, en Rusia, Irán y Qatar.

En virtud de lo anterior, el mundo requiere de manera urgente el desarrollo de combustibles alternos para el transporte que sean amigables con el medio ambiente, renovables y a precios competitivos.